Historia y filosofía

Tres Fundadores

Txanda nace de la amistad y de un viaje de transformación. Antes de dar vida a este proyecto, los tres decidimos dar un vuelco radical a nuestras vidas y dejar atrás nuestras antiguas profesiones para tomar nuestro «turno» (Txanda) en la gastronomía. Queríamos crear un espacio sincero, sostenible y abierto a todo el mundo.

Nuestros caminos se cruzaron desde disciplinas muy distintas para fusionarse en un equipo único:

  • Antoine Egloff, dejando atrás su consulta como dentista, se sumergió por completo en los fogones para convertirse en cocinero.

  • Adélie Autechaud, que ejercía como jurista, decidió seguir su pasión por el vino y se formó como sommelière.

    Juntos, Adélie y Antoine aprendieron y perfeccionaron su oficio trabajando en exigentes restaurantes con estrella Michelin en Lapurdi (País Vasco francés), adquiriendo la disciplina y la técnica de la alta cocina.

  • Antoine Latour, por su parte, cambió su carrera de veterinario para reconvertirse en horticultor, adquiriendo los conocimientos clave para la agricultura de la región a través de la prestigiosa formación de Hazi.

La huerta en Gatika: Nuestra raíz

Nuestra aventura con la tierra comenzó en 2024. Nos costó un año y medio poner en marcha nuestra huerta ecológica de 6000 m² en Gatika, donde hoy cultivamos variedades locales y raras.

Es el corazón de Txanda: un proyecto con certificación bio donde todo se hace estrictamente a mano, sin maquinaria. Al eliminar intermediarios, garantizamos que la gran mayoría de los productos que servimos vayan directos de la tierra a tu plato, respetando los ciclos naturales.

Alma artesanal

Nuestra filosofía también se embotella. Hemos diseñado una carta de bebidas con una fuerte identidad franco-española que refleja nuestras propias raíces. Seleccionamos vinos de pequeños productores con valores compartidos, ofreciendo opciones para todos los gustos y, sobre todo, a tarifas totalmente accesibles. Además, elaboramos en casa nuestras propias sodas y bebidas sin alcohol fermentadas con ingredientes de la huerta.

Al ser un equipo reducido, logramos ajustar al máximo los precios de nuestra propuesta. A cambio de esta honestidad, os pedimos un pequeño favor: al no ser una gran estructura, sabemos que no todo será siempre matemáticamente perfecto, pero os aseguramos que todo está hecho con el corazón.

Gracias por valorar el esfuerzo humano y entender nuestros ritmos. Y ahora... es vuestra txanda de probar.